1 de febrero de 2004

Injerencia de Terceros


Julián Alonso Martín 

(Jaque 18)

 

 

La partida de ajedrez, bien sabido es, se disputa entre dos únicos contendientes. Pero, aún en las competiciones más serias, como los torneos, sería difícil asegurar el absoluto respeto a una norma que está escrita en el artículo 1.1 de las LEYES DEL AJEDREZ. Los amigos, los compañeros de equipo o de nacionalidad... y hasta el público que asiste a la partida, “colaboran” a veces, según sus preferencias, con los oponentes en el juego. Los árbitros identifican, entre las prácticas indignas del buen ajedrecista, hablar con otros jugadores y pedir opiniones sobre la marcha de su partida. Estas opiniones no siempre se producen a petición de alguno de los oponentes. Aunque todos los que asisten al combate ajedrecístico deben guardar silencio, la incapacidad para estar callado ha impulsado, en diferentes ocasiones, a alguno de los presentes a pronunciarse gratuitamente sobre la situación concreta que muestra el tablero, advirtiendo o molestando a los contendientes. Recogemos aquí algunos sucesos que tuvieron su causa en estas incorrectas intervenciones.

 
Durante el torneo de Londres 1851, Adolf Anderssen se enfrentaba, en una partida de la 2ª ronda, al húngaro Josef Szen. En una sala contigua, había muchos jugadores ingleses que reproducían y comentaban la partida en curso. Las simpatías se inclinaban, casi unánimemente, a favor del jugador húngaro pues los ingleses preferían su triunfo al de Anderssen (que fue, además, el ganador del que se considera primer torneo de la historia). En un momento crítico, uno de los aficionados ingleses exclamó en voz alta: “El alemán pierde”, indicando la jugada ganadora. El rostro de Szen reveló inmediatamente, la indignación que le embargaba. Meditó largo rato, mucho tiempo; y por fin realizó una jugada inferior que le llevó a la derrota. Cuando terminó la partida, le preguntaron si no había visto la jugada ganadora. Y entonces respondió: “No sólo la he visto, sino que hasta he oído cómo me la señalaban desde la habitación contigua; pero no he querido hacer uso de una ayuda tan ilegal”.

En una de sus últimas intervenciones en las competiciones ajedrecísticas, el “Patriarca” del ajedrez soviético vivió una curiosa experiencia que él mismo ha contado y nosotros recogemos en los párrafos siguientes. Al torneo de Belgrado (28.11 a 17.12 de 1969) estaban invitados siete jugadores extranjeros que completaban, junto a los yugoslavos, una nómina de dieciséis participantes.

  (Visor con las partidas del artículo al final)

D. Sahovic - M. Botwinnik
Belgrado, 1969
(Doy las gracias a Jesús Seoane de Cádiz por haberme proporcionado la partida completa)
1.e4 c6 2.d4 d5 3.¤c3 g6 4.h3 dxe4 5.¤xe4 ¥g7 6.¤f3 ¥f5 7.¤g3 ¤f6 8.¤xf5 gxf5 9.¥d3 e6 10.£e2 c5 11.dxc5 £a5+ 12.¥d2 £xc5 13.¥c3 ¤c6 14.0–0–0 0–0–0 15.g4 ¤e8 16.¥xg7 ¤xg7 17.£e3 £xe3+ 18.fxe3 fxg4 19.hxg4 h5 20.gxh5 ¦xh5 21.¦xh5 ¤xh5 22.¤g5
"Aquí me di cuenta -escribe Botwwinnik- de que podía proseguir con una trampa y me dispuse a montarla para mi oponente, un joven maestro yugoslavo todavía con poca experiencia". (En efecto: Dragutin Sahovic, nacido en 1941, era el único participante no titulado. Ese mismo año recibió el de MN; con el tiempo llegó a GM). Las negras defendieron su peón de f7 con
22...¤e5
"Esta era, por supuesto, -continúa Botwinnik- mi última opción para ganar la partida y una buena oportunidad para mejorar mi posición en la tabla del torneo (al final, entre 16 jugadores, fue séptimo). Con objeto de que mi oponente no pudiera sospechar nada por la expresión de mi cara, me levanté de la mesa y me puse a observar el asunto desde detrás de mi adversario Mientras estaba de pie tras Sahovic, yo pensaba: ¿Se dará cuenta de la posibilidad de ganar un peón mediante 23.¤xf7 ¤xf7 24.¥g6....? . Si tal cosa hiciera, entonces habría seguido 24...¤g3 y después de 25.¥xf7 ¤e2+ (o bien 25.¦xd8+ ¤xd8) , a las blancas no le quedaría otra cosa que la rendición.
Botwinnik continuaba en pie sin perderse detalle de la situación . ¡Y qué emoción!... Mi adversario alargaba la mano hacia su Caballo de g5... Pero, en este preciso momento, a mi espalda, se oyó claramente la voz de uno de mis rivales que decía: Es usted un astuto diablo.. Así se puso de manifiesto que no era yo el único que habia estado siguiendo cuidadosamente las acciones de mi oponente. Entonces Sahovic giró en redondo como si hubiera sufrido un pinchazo... y ya no volvió a alargar la mano hacia el Caballo. Finalmente jugó:

23.¦h1
y acordamos las tablas.


 
Durante una sesión de simultáneas, quienes se enfrentan al Maestro reciben multitud de advertencias desde la fila de espectadores que rodean las mesas. Casi nunca, tales indicaciones son aprovechables. Algunas de estas intervenciones “externas” se encuadran dentro de la parcela del humor. El que fuera campeón del mundo, Enmanuel Lasker, es el protagonista de la siguiente anécdota:
Mientras observaba, mezclado entre los aficionados, cómo empezaba una exhibición de simultáneas, uno de los participantes le preguntó cual era la mejor respuesta después de que se hubiesen efectuado sobre el tablero los movimientos:
  1. e4 f6 2. d4
Lasker le respondió diciendo que
  1. ... g5
y cuando el que preguntaba, siguiendo el consejo del campeón, realizó la jugada sobre el tablero, el simultaneador repuso, como es lógico, con
  1. Dh4 mate.
El aficionado, chasqueado, miró furibundo al campeón que, entre las carcajadas de los que les rodeaban, le explicó que su propuesta “era la mejor...¡para las blancas!”.

Pero la intervención de terceros ajenos al combate ajedrecístico no siempre es tan inocente. Las conversaciones entre “amigos” componen escenas frecuentes en la sala del torneo. En el recuerdo queda la enérgica postura de Fischer cuando, en el Interzonal de Palma de Mallorca (novbre-dicbre 1970), encargó a Ed Edmonson que vigilara constantemente el área de juego y advirtió, a los rusos en particular, que tomaría serias medidas si ocurría algo irregular. El Reglamento prohibía entonces “recurrir a consejos, avisos u opiniones de terceros, los hayan solicitado o no”. Los participantes rusos eran Géller, Smyslov, Taimanov y Polougaievsky; y sus “segundos”, Gufeld, Keres, Vasiukov y Boleslavsky. Un conjunto de enorme fuerza que, en la sala de juego –todo hay que decirlo-, actuó correctamente.... Y Fischer ganó holgadamente la competición.
Fischer tenía razones...

 
Claro que el genio americano había llegado a Palma de Mallorca un tanto “escaldado” después de sufrir más de una experiencia negativa, de incorrectos comportamientos, al respecto. Del 12 al 27 de abril de ese mismo año de 1970, Fischer había participado en el Torneo de la Paz celebrado en las ciudades yugoslavas de Rovinj y Zagreb. Ganador incontestable (sacó 2 puntos de ventaja a un quinteto formado por Hort, Gligoric, Smyslov, Korchnoi y Petrossian) hubo de padecer, no obstante, el siguiente tropiezo:

R. Fischer - V. Kovacevic
Zagreb, 1970
1.e4 e6 2.d4 d5 3.¤c3 ¥b4 4.a3 ¥xc3+ 5.bxc3 dxe4 6.£g4 ¤f6 7.£xg7 ¦g8 8.£h6 ¤bd7 9.¤e2 b6 10.¥g5 £e7! 11.£h4 ¥b7 12.¤g3 h6! 13.¥d2 0–0–0 14.¥e2 ¤f8 15.0–0 ¤g6
Hemos de reconocer que las negras han jugado bien sus bazas; la Dama enemiga tiene pocas opciones...
16.£xh6
"Exceso de optimismo, subestimación del adversario o reconocimiento de que su posición es comprometida?, se pregunta O´Kelly comentando la partida.
16...¦h8 17.£g5 ¦dg8 18.f3

En este preciso momento comenzó a gestarse un suceso, cuyo desarrollo contaremos en la misma forma en que lo hemos leído. Mientras paseaban por la sala, Korchnoi y Petrossian se dieron cuenta de que Fischer había tendido una celada al inexperto(?) Kovacevic. Se alejaron de esta mesa de juego y comentaron entre ellos tal posibilidad. La esposa del excampeón, Rona Petrossian, les escuchaba... Al momento, ante los asombrados ojos de aquellos, Rona cruzó la sala y susurró en el oído de Kovacevic una advertencia para que evitara la "preparación" del americano...
18...e3!!
La trampa consistía en que si 18...¤h4? , Fischer entregaría su Dama, 19.fxe4 ¦xg5 , y después de 20.¥xg5 obtendría una posición con grandes posibilidades. Seguramente Kovacevic, que quedó muy bien clasificado en la mitad de la tabla, habría descubierto por sí mismo el peligro que le acechaba; pero la acción de Rona Petrossian constituyó, por supuesto, una injerencia intolerable.
19.¥xe3 ¤f8!
El jugador yugoslavo conduce con mano firme el resto de la partida.
20.£b5 ¤d5 21.¢f2 a6 22.£d3 ¦xh2 23.¦h1 £h4 24.¦xh2 £xh2 25.¤f1 ¦xg2+ 26.¢e1 £h4+ 27.¢d2 ¤g6 28.¦e1 ¤gf4 29.¥xf4 ¤xf4 30.£e3 ¦f2
... y de esta manera sufrió Fischer la única derrota en el torneo.

 
Con independencia de la situación que muestre el tablero en ese momento, son las fases que se desarrollan bajo el apremio de tiempo las que requieren mayor concentración de los implicados. Cualquier intervención “externa” en tan apurada circunstancia puede tener consecuencias funestas... La historia conserva escrita la causa del desenlace de la única partida que Capablanca perdiera en Nottingham 1936, un formidable torneo que, a pesar de todo, lideraría en compañía de Botwinnik. Sucedió que, en la tercera ronda, se enfrentaba conduciendo las piezas negras a Salomón Flohr y que, después de la 37º movimiento de éste, en el tablero aparecía la siguiente posición:

S. Flohr - R. Capablanca
Nottingham, 1936

Capa movió
37...£c8?
sin advertir la fuerte respuesta de su rival: 38.¤f5!
El cubano respondió inmediatamente: 38...¦g6 ;
pero después de 39.¤d6! ¦xg3 40.¤xc8 ,
no le quedaba más remedio que perder material.
40...¦xg2+
entregando la calidad pues si 40...¦g4 41.¤xb6.
41.¢xg2 ¦xc8 42.¥a2 ¦c6 43.¥xd5
...y el Negro terminó perdiendo en la tercera sesión de juego.
 
La justificación de esta derrota fue explicada por Capablanca, en la revista soviética “64”, en los siguientes términos: “La falta de tiempo nos agobiaba, mientras realizábamos los últimos movimientos. Quedaban por hacer 4 de ellos cuando, de repente, en torno a nosotros se congregaron periodistas, participantes y otras personas. En tales condiciones es imposible seguir jugando. Euwe que estaba junto al tablero se entrometió varias veces, indicando a Flohr el número de movimientos que le quedaban por hacer, pues ambos habíamos dejado de anotarlos. Al pedirle que guardara silencio, empezó a discutir conmigo tratando de convencerme de que estaba facultado para intervenir en aquello. Tal injerencia en el juego era inadmisible; mientras tanto, el principal responsable del torneo estaba ocupado en su correspondencia y no hizo nada por evitarla. Como consecuencia de esta interferencia, cometí un grave error y perdí la calidad.” ¡Bueno!... Estas explicaciones sonaron a excusa. Capablanca se equivocaba, pues el control de tiempo se hacía en la 36ª jugada... A Euwe, a la sazón campeón del mundo, no se le conocía un comportamiento así... Pero –decimos nosotros- algo debió suceder...

Las conversaciones entre participantes son inevitables... Su contenido no trasciende la mayor parte de las veces, por la discreción con que se rodean. En otras ocasiones, tienen un efecto acaso decisivo para el resultado del combate que se desarrolla en una mesa cercana. Lo vimos en el caso contado por Botwinnik. Nos referiremos ahora a un suceso semejante ocurrido casi 50 años antes de aquel.
“Apenas terminada nuestra Guerra Civil –escribe Grekov- el Gobierno soviético inició el desarrollo de la vida cultural. El ajedrez tenía un lugar de honor en este programa”. Se hizo una investigación para encontrar a todos los jugadores conocidos antes de la Revolución. Treinta de entre los que se hallaron fueron invitados a la capital; solamente dieciséis aceptaron... Una de las partidas que resultó clave para definir el orden de clasificación del conocido luego como Primer Campeonato Soviético, celebrado en Moscú durante el mes de octubre de 1920, se disputó en la primera ronda:

P. Romanovsky - G. Levenfish
Moscú, 1920

El diagrama refleja la situación que presentaba el tablero después de realizado el 33 movimiento de las blancas
 
33...£xa2

Las negras se inclinan por el dominio de la segunda fila del campo adversario, continuación que, sin duda, presenta un gran atractivo. Pero, como el mismo Levenfish indicó más tarde, la jugada que llevaba directamente al triunfo era 33...£d8! Después de la mejor respuesta del adversario, 34.£a6! , las negras mostrarían sus verdaderas intenciones con 34...£g8 . Y ahora si, por ejemplo, 35.£xc6+, las negras contestarían 35... ¢d8!, pero no 35...bxc6 debido a 36.¦b8+ ¢c7 37.¦1b7# La situación de las blancas es, de todas formas, muy delicada y Romanovsky se puso a pensar profundamente. Mientras tanto, Levenfish se levantó de su asiento y comenzó a dar un paseo por la sala de juego. Al poco se le acercó Alekhine, que había estado observando la posición, y dejó caer en su oído: "¡Ah!, con que preparando un mate en g2..." La intervención de tan cualificado comentarista debió excitar enormemente el ánimo de Levenfish...
34.e5 ¦g3+??
Las negras equivocan el camino de la victoria. La continuación más sencilla parece: 34...¦xh2 35.¦g1 (la mejor para evitar el mate) 35...¦g2 (consideración merece 35...¥h4 ) y si, ahora, 36.exf6 ¦xg1 37.¥xg1 £g2+ 38.¢e3 £xg1+ 39.¢e2 ¦xd4 , etc. Pero Levenfish se ha obnubilado con el mate y pretende añadirle una brillantez que, como veremos, no procede.
35.hxg3 £g2+ 36.¢g4 ¦d8 37.£h7!
La amenaza negra estaba bien clara: 37... ¦g8+ 38.¢h5 ¦h8+ 39.¢g4 ¦h4#; y no servía 37.exf6 , debido a 37...¦g8+ 38.¢h5 £xg3 que lleva al mate. Las blancas, sin embargo, encontraron esta formidable defensa: su Dama vigila la casilla g8 y el Alfil adversario sigue amenazado..
37...¦h8
En caso de 37...£e2+ seguía 38.¢xh3 ¦h8 39.£xh8+ ¥xh8 40.¦xb7! £h5+ (el Alfil blanco es tabú) 41.¢g2 £e2+ 42.¥f2 y el bando Negro no tiene solución.

38.£xh8+ ¥xh8 39.¦xb7 £e2+ 40.¢h4 £a6 41.¦b8+ ¢c7 42.¥d2 y el bando negro abandonó.

Al final de la competición, Alekhine lideraba la clasificación con 12 puntos y le seguían Romanovsky con 11 y Levenfish con 10...

(MANUAL de Paluzíe. Miscelánea)


[Event "Rovinj/Zagreb"] [Site "Zagreb"] [Date "1970.04.21"] [Round "8"] [White "Fischer, Robert James"] [Black "Kovacevic, Vlatko"] [Result "0-1"] [ECO "C15"] [Annotator "JP18_02"] [PlyCount "60"] [EventDate "1970.04.12"] [EventType "tourn"] [EventRounds "17"] [EventCountry "YUG"] [Source "ChessBase"] [SourceDate "1999.07.01"] 1. e4 e6 2. d4 d5 3. Nc3 Bb4 4. a3 Bxc3+ 5. bxc3 dxe4 6. Qg4 Nf6 7. Qxg7 Rg8 8. Qh6 Nbd7 9. Ne2 b6 10. Bg5 Qe7 11. Qh4 Bb7 12. Ng3 h6 13. Bd2 O-O-O 14. Be2 Nf8 15. O-O Ng6 16. Qxh6 Rh8 17. Qg5 Rdg8 18. f3 {Diagrama [#]} e3 19. Bxe3 Nf8 20. Qb5 Nd5 21. Kf2 a6 22. Qd3 Rxh2 23. Rh1 Qh4 24. Rxh2 Qxh2 25. Nf1 Rxg2+ 26. Ke1 Qh4+ 27. Kd2 Ng6 28. Re1 Ngf4 29. Bxf4 Nxf4 30. Qe3 Rf2 0-1 [Event "Nottingham"] [Site "Nottingham"] [Date "1936.??.??"] [Round "?"] [White "Flohr, Salo"] [Black "Capablanca, Jose Raul"] [Result "1-0"] [ECO "D59"] [Annotator "JP18_03"] [PlyCount "127"] [EventDate "1936.08.10"] [EventType "tourn"] [EventRounds "14"] [EventCountry "ENG"] [Source "ChessBase"] [SourceDate "1999.07.01"] 1. d4 Nf6 2. c4 e6 3. Nc3 d5 4. Bg5 Be7 5. e3 O-O 6. Nf3 h6 7. Bh4 b6 8. cxd5 Nxd5 9. Bxe7 Nxe7 10. Be2 Bb7 11. O-O Nd7 12. Qa4 a6 13. Rfd1 Nd5 14. Rac1 Rc8 15. Nxd5 exd5 16. Bd3 c5 17. dxc5 Nxc5 18. Qd4 Re8 19. Bf5 Rc7 20. Qf4 Rce7 21. Nd4 a5 22. Bd3 Re5 23. Bb5 R8e7 24. Qf3 Rg5 25. Qe2 Rg6 26. Bd3 Rf6 27. Bb1 Ba6 28. Qh5 Bb7 29. a3 a4 30. Qg4 Re5 31. Nf3 Re7 32. Nd4 Re5 33. Nf3 Re7 34. Qg3 Ba6 35. Nd4 Rd7 36. Bf5 Rc7 37. Bb1 {Diagrama [#]} Qc8 38. Nf5 Rg6 39. Nd6 Rxg3 40. Nxc8 Rxg2+ 41. Kxg2 Rxc8 42. Ba2 Rc6 43. Bxd5 Rg6+ 44. Kh1 Nd3 45. Rc2 Rd6 46. Bf3 Rf6 47. Be4 Rd6 48. Bxd3 Bxd3 49. f3 Bxc2 50. Rxd6 b5 51. Kg2 Bb3 52. Rb6 Bc4 53. Kg3 Kf8 54. Kf4 Ke7 55. Ke5 Be2 56. f4 Bc4 57. Rb7+ Kf8 58. f5 f6+ 59. Kf4 h5 60. e4 Be2 61. e5 fxe5+ 62. Kxe5 Bc4 63. Kf4 h4 64. Kg5 1-0 [Event "URS-ch01"] [Site "Moscow"] [Date "1920.??.??"] [Round "1"] [White "Romanovsky, Peter Arsenievich"] [Black "Levenfish, Grigory"] [Result "1-0"] [ECO "B16"] [Annotator "JP18_04"] [PlyCount "83"] [EventDate "1920.10.04"] [EventType "tourn"] [EventRounds "15"] [EventCountry "URS"] [Source "ChessBase"] [SourceDate "1999.07.01"] 1. e4 c6 2. d4 d5 3. Nc3 dxe4 4. Nxe4 Nf6 5. Nxf6+ gxf6 6. Be3 Bf5 7. Bd3 Bg6 8. Ne2 Na6 9. Bxa6 Qa5+ 10. Qd2 Qxa6 11. O-O e6 12. Ng3 O-O-O 13. Qc3 h5 14. Rfe1 Qa4 15. Re2 h4 16. Nf1 Qb5 17. Qe1 h3 18. g3 Bh5 19. Rd2 Qxb2 20. c4 Qa3 21. c5 Bg6 22. Qe2 Be4 23. f3 Bd5 24. Rb2 Bg7 25. Rab1 Rd7 26. Nd2 f5 27. Kf2 f4 28. gxf4 Bf6 29. Ne4 Bxe4 30. fxe4 Rg8 31. Rb3 Rg2+ 32. Kf3 Qa5 33. Qd3 { Diagrama [#]} Qxa2 34. e5 Rg3+ 35. hxg3 Qg2+ 36. Kg4 Rd8 37. Qh7 Rh8 38. Qxh8+ Bxh8 39. Rxb7 Qe2+ 40. Kh4 Qa6 41. Rb8+ Kc7 42. Bd2 1-0 [Event "Belgrade"] [Site "Belgrade"] [Date "1969.??.??"] [Round "14"] [White "Sahovic, Dragutin"] [Black "Botvinnik, Mikhail"] [Result "1/2-1/2"] [ECO "B15"] [Annotator "JP18_01"] [PlyCount "45"] [EventDate "1969.??.??"] [EventType "tourn"] [EventRounds "15"] [EventCountry "YUG"] [Source "ChessBase"] [SourceDate "1999.07.01"] 1. e4 c6 2. d4 d5 3. Nc3 g6 4. h3 dxe4 5. Nxe4 Bg7 6. Nf3 Bf5 7. Ng3 Nf6 8. Nxf5 gxf5 9. Bd3 e6 10. Qe2 c5 11. dxc5 Qa5+ 12. Bd2 Qxc5 13. Bc3 Nc6 14. O-O-O O-O-O 15. g4 Ne8 16. Bxg7 Nxg7 17. Qe3 Qxe3+ 18. fxe3 fxg4 19. hxg4 h5 20. gxh5 Rxh5 21. Rxh5 Nxh5 22. Ng5 {Diagrama [#]} Ne5 23. Rh1 1/2-1/2

1 de enero de 2004

“Per áspera ad astra” (Euwe)


Julián Alonso Martín

(Jaque Práctica 17)

 

El camino hacia la cumbre está lleno de dificultades. La ascensión es, siempre, ardua tarea. En ajedrez como en la vida. Cuando admiramos a nuestros ídolos por sus logros, poco nos acordamos de los obstáculos que hubieron de salvar para alcanzarlos. Las victorias casi siempre van acompañadas de alguna derrota. Nadie puede presumir de haber superado a sus adversarios sin algún tropiezo...”No hay nadie tan bien herrado que no resbale”, reza un refrán medieval.
Con estos pensamientos encaramos hoy la consideración de algunas contundentes derrotas de quien se convirtiera, unos años más tarde, en el 5º campeón mundial.

  (Visor con las partidas del artículo al final)
Nos fijamos, para ello, en los comienzos de la tercera década del siglo pasado. El dia 20 de mayo de 1921, Max Euwe celebraba su vigésimo cumpleaños. En agosto de este mismo año era ya Campeón de Holanda.
Nacido en un barrio de Ámsterdam, había presenciado en su casa, desde muy pequeño, las partidas que regularmente disputaban sus progenitores. Y fue en ese ambiente familiar donde aprendió a hacer los primeros movimientos. Durante mucho tiempo el ajedrez no es para él más que un ocasional entretenimiento....y no el primero. Animado por sus progresos, poco a poco fue entrando, no obstante, en los ambientes donde el juego se practicaba de forma más seria.

En 1913, la federación holandesa organiza un torneo internacional en Schveningen: el vencedor es un joven (21 años) jugador ruso llamado Alejandro Alekhine. Durante 1914 se producirán dos acontecimientos que el estudiante holandés no olvidará: el gran torneo de San Petersburgo, que comenzó el 21 de abril...y el estallido de la Primera Guerra Mundial, unos meses más tarde. Holanda es un país neutral en la contienda. Allí la actividad ajedrecística no se detiene; pero faltan competiciones de carácter internacional.
En 1918, se acaba la Guerra y Euwe termina con éxito sus exámenes incorporándose a la Facultad de Matemáticas de la Universidad de Ámsterdam. En este mismo año aparece publicada en un periódico, por primera vez, una partida suya. Gana algunos torneos y realiza su primera salida al extranjero. En Agosto de 1919, se celebran en Hastings varios Congresos de ajedrez: además del torneo que ganara Capablanca (entonces con casi 31 años) hay otro de “Primera clase”, en cuya tabla de clasificación final Euwe aparece en 4º lugar. Participa en el Campeonato nacional (La Haya, diciembre) y se coloca en el 2º puesto.
Hasta este momento, Euwe es un aplicado estudiante de matemáticas que juega ajedrez en el tiempo libre y que, cuando se desplaza fuera de su ciudad, se lo toma como un viaje de vacaciones.
En 1920, parece que, por fin, el jugador holandés empieza a pedir paso para colocarse entre la élite del ajedrez.
Max Euwe
 
Europa había quedado destrozada después de la terrible guerra que asoló la mayor parte de su territorio. La recuperación de la normalidad, aún en el ámbito de los vencedores, resultaba muy costosa y demasiado lenta. Holanda se convirtió, sin embargo, en una especie de El Dorado para los ajedrecistas profesionales que huían de las consecuencias del conflicto.
Ricardo Reti (n. 1889), que poco antes de iniciarse la conflagración se había pasado al campo profesional, fue el primer extranjero que decidió establecerse por una larga temporada en el país de los tulipanes: llegó en 1919 y prolongó por más de 6 meses su estancia en Ámsterdam. Debutó en el torneo de Rotterdam ganando a todos sus adversarios, 7 jugadores holandeses. En seguida se vio rodeado de admiradores, tan interesantes eran sus ideas y tan docentes sus explicaciones. Euwe y Reti, se conocieron por entonces.
En el mes de junio de 1920 concertaron un pequeño match (4 partidas) que iba a disputarse en Amsterdam. Reti acababa de triunfar en el torneo internacional que se celebró en la misma ciudad entre el 20 y el 26 de mayo. Maroczy y Tartakower le siguieron en la clasificación. Euwe fue 4º y allí perdió ante Reti la primera partida oficial de las doce que disputarían a lo largo de sus carreras.

La primera partida de su enfrentamiento en el match tuvo el siguiente desarrollo:

M. Euwe - R. Reti
Amsterdam, 1920

1.e4 e5 2.¤f3 ¤c6 3.¥c4 ¤f6 4.d4 exd4 5.0–0 ¤xe4 6.¦e1 d5 7.¥xd5 £xd5 8.¤c3 £a5 9.¤xd4?
Mejores continuaciones son:
a) 9.¦xe4+ ¥e6 10.¤xd4 0–0–0 11.¥e3; y b) 9.¤xe4 ¥e7 10.¥g5 f6
9...¤xd4 10.£xd4 f5 11.¥g5 £c5 12.£d8+ ¢f7 13.¤xe4
En caso de 13.¦ad1 , las negras pueden intentar 13...¥e6! 14.£xa8 £xf2+ 15.¢h1 ¤xg5
13...fxe4 14.¦ad1
14...¥d6!
Se ofrece la primera Torre.
15.£xh8 £xg5 16.f4
Si 16.£xh7 , con 16...¥f5 , la Dama está atrapada.
16...£h4 17.¦xe4 ¥h3!!
Gana en todas las variantes.
18.£xa8 ¥c5+ 19.¢h1
Tampoco resolvía nada 19.¦ed4 ¥xd4+ 20.¦xd4 £e1#
y se rindieron pues su adversario se propone seguir 19...¥xg2+ 20.¢xg2 £g4+ 21.¢f1 £f3+ 22.¢e1 £f2 mate.

En un hecho sin paralelo en la historia de los matches, Reti volvió a ofrecer en la segunda partida el doble sacrificio de sus Torres para ganar, de nuevo, breve y brillantemente.


R. Reti - M. Euwe
Amsterdam, 1920

1.d4 f5 2.e4 fxe4 3.¤c3 ¤f6 4.¥g5 g6 5.f3 exf3 6.¤xf3 ¥g7 7.¥d3 c5?!

Una jugada emprendedora pero arriesgada. Más segura hubiera resultado 7...0–0 8.£d2 d6.
8.d5 £b6 9.£d2 £xb2?
A juzgar por esta y sus siguientes jugadas, Euwe no ha profundizado en el riesgo que contrae.
10.¦b1! ¤xd5
11.¤xd5!!
¡Sorpresa! El conductor de las blancas sólo había pensado en 11.¦xb2 ¥xc3 , saliendo con tres peones de ventaja. Pero su idea será brillantemente refutada...
11...£xb1+ 12.¢f2 £xh1 13.¥xe7
Con su pobre desarrollo y la Dama alejada del conflicto, las negras poco pueden hacer ante lo que se les viene encima.
13...d6 14.¥xd6 ¤c6 15.¥b5! ¥d7
¡Todas pierden!
16.¥xc6 bxc6 17.£e2+
y las negras no quisieron continuar. Se comprende, pues a 17...¢f7 [mas corto resulta 17...¢d8 18.¥c7+ ¢c8 19.£a6#] seguiría 18.¤g5+ , y podrían anunciar mate en cuatro: 18...¢g8 19.¤e7+ ¢f8 20.¤xg6+ ¢g8 21.£c4+ ¥e6 22.£xe6 mate.

[Event "Amsterdam m"] [Site "Amsterdam"] [Date "1920.??.??"] [Round "1"] [White "Euwe, Max"] [Black "Reti, Richard"] [Result "0-1"] [ECO "C56"] [PlyCount "44"] [EventDate "1920.??.??"] [EventType "match"] [EventRounds "4"] [EventCountry "NED"] [Source "ChessBase"] [SourceDate "2001.11.25"] 1. e4 e5 2. Nf3 Nc6 3. Bc4 Nf6 4. d4 exd4 5. O-O Nxe4 6. Re1 d5 7. Bxd5 Qxd5 8. Nc3 Qa5 9. Nxd4 Nxd4 10. Qxd4 f5 11. Bg5 Qc5 12. Qd8+ Kf7 13. Nxe4 fxe4 14. Rad1 Bd6 15. Qxh8 Qxg5 16. f4 Qh4 17. Rxe4 Bh3 18. Qxa8 Bc5+ 19. Kh1 Bxg2+ 20. Kxg2 Qg4+ 21. Kf1 Qf3+ 22. Ke1 Qf2# 0-1 [Event "Amsterdam m"] [Site "Amsterdam"] [Date "1920.??.??"] [Round "2"] [White "Reti, Richard"] [Black "Euwe, Max"] [Result "1-0"] [ECO "A83"] [PlyCount "33"] [EventDate "1920.??.??"] [EventType "match"] [EventRounds "4"] [EventCountry "NED"] [Source "ChessBase"] [SourceDate "2001.11.25"] 1. d4 f5 2. e4 fxe4 3. Nc3 Nf6 4. Bg5 g6 5. f3 exf3 6. Nxf3 Bg7 7. Bd3 c5 8. d5 Qb6 9. Qd2 Qxb2 10. Rb1 Nxd5 11. Nxd5 Qxb1+ 12. Kf2 Qxh1 13. Bxe7 d6 14. Bxd6 Nc6 15. Bb5 Bd7 16. Bxc6 bxc6 17. Qe2+ 1-0 [Event "Amsterdam m"] [Site "Amsterdam"] [Date "1920.??.??"] [Round "3"] [White "Euwe, Max"] [Black "Reti, Richard"] [Result "1-0"] [ECO "B10"] [PlyCount "61"] [EventDate "1920.??.??"] [EventType "match"] [EventRounds "4"] [EventCountry "NED"] [Source "ChessBase"] [SourceDate "2001.11.25"] 1. e4 c6 2. b3 d5 3. exd5 cxd5 4. Bb2 Nc6 5. g3 e5 6. Bg2 Be6 7. Qe2 Qc7 8. Nf3 f6 9. O-O Bd6 10. Nc3 a6 11. d4 Nge7 12. dxe5 Bxe5 13. Nxe5 fxe5 14. Rad1 O-O-O 15. Rfe1 h5 16. Na4 e4 17. f3 h4 18. fxe4 hxg3 19. exd5 Bxd5 20. Bxd5 Nxd5 21. Qe6+ Kb8 22. Rxd5 Rde8 23. Qxe8+ Rxe8 24. Rxe8+ Ka7 25. Rdd8 b6 26. Ba3 gxh2+ 27. Kh1 Qf7 28. Re7+ Nxe7 29. Rd7+ Ka8 30. Nxb6+ Kb8 31. Bd6# 1-0 [Event "Amsterdam m"] [Site "Amsterdam"] [Date "1920.??.??"] [Round "4"] [White "Reti, Richard"] [Black "Euwe, Max"] [Result "1-0"] [ECO "D34"] [PlyCount "61"] [EventDate "1920.??.??"] [EventType "match"] [EventRounds "4"] [EventCountry "NED"] [Source "ChessBase"] [SourceDate "2001.11.25"] 1. d4 d5 2. c4 e6 3. Nc3 c5 4. cxd5 exd5 5. Nf3 Nc6 6. g3 Nf6 7. Bg2 Be7 8. O-O O-O 9. dxc5 Bxc5 10. Bg5 d4 11. Ne4 Be7 12. Nxf6+ Bxf6 13. Bxf6 Qxf6 14. b4 Rd8 15. b5 Ne5 16. Nxe5 Qxe5 17. a4 a6 18. b6 Bg4 19. Bxb7 Rab8 20. Bxa6 Bh3 21. Re1 Qe4 22. f3 Qe3+ 23. Kh1 Rxb6 24. Bd3 Qf2 25. Rg1 Rh6 26. Qd2 Rdd6 27. Qf4 Bf1 28. h4 Bxe2 29. Bxe2 g5 30. Qxg5+ Rdg6 31. Rg2 1-0
No conocemos un caso semejante. Víctima de su ímpetu juvenil, (...y de la calidad exhibida por Ricardo Reti), Euwe se vio literalmente barrido del tablero en estos dos encuentros. Pero, por otro lado, debemos recordar aquí su pronta reacción en la tercera partida del match: tras 31 jugadas, llevó al mate con gran estilo a su formidable rival. Quizás estaba haciendo cierto el refrán castellano que afirma :
Quien tropieza,
a aprender empieza.

Alejandro Alekhine, que ya había estado en Schveningen 1913, antes de la Gran Guerra, vino de nuevo a Holanda para participar en el torneo de La Haya del año 1921. ¿Fue en este viaje cuando disputó la siguiente partida amistosa con quien, unos meses antes, había conseguido ganar el campeonato de su país?

A. Alekhine – M. Euwe
La Haya, 1921

1.e4 e5 2.¤c3 ¤f6 3.¥c4 ¥b4 4.f4 exf4? 5.e5! £e7?! 6.£e2 ¤g8? 7.¤d5 £h4+ 8.¢d1 ¥a5 9.¤f3 £h5

10.¤f6+! gxf6 11.exf6+ ¢d8
Contra 11...¢f8 , sigue simplemente 12.¦e1 ¤xf6 13.£e7+ ¢g7 , y ahora 14.¦e5! y si 14...¦e8 , entonces 15.£xe8!
12.¦e1
y las negras, un poco prematuramente, se rindieron. El respeto al adversario tendría mucho que ver con esta decisión.

 De todas formas, sensación de auténtica debacle, aunque se tratara de una partida informal. Muchos años de estudio y de perfeccionamiento, un gran tesón combinado con métodos “avanzados” de preparación, dieron a Euwe el título mundial en 1935. Un título que arrebató, precisamente, de las manos de Alekhine.

Los maestros Maroczy y Tartakower también gozaron de buena acogida por parte de los holandeses en los años de post-guerra. Con el primero de ellos Euwe mantuvo a partir de entonces una amistad que sólo llegó a su término con la muerte, en 1951, del maestro húngaro. Con Tartakower (n. 1887), el joven Euwe se había enfrentado ya en dos ocasiones, con resultado de tablas, cuando se dirigió a Budapest para participar en el torneo que iba a desarrollarse entre el 5 y el 20 del mes de septiembre y al que el maestro nacido en Amsterdam acudía ya como campeón de su país.
 
S. Tartakower – M. Euwe
Budapest, 1921

1.d4 d5 2.c4 c6 3.¤c3 ¤f6 4.e3 e6 5.¥d3 ¤bd7 6.¤f3 ¥d6 7.e4
El Blanco es el primero en "empujar" en el centro.
7...dxe4 8.¤xe4 ¤xe4 9.¥xe4 e5?!
En opinión de Tartakower, más simple resultaba 9...¤f6 10.¥c2 ¥b4+ 11.¥d2 ¥xd2+ 12.£xd2 £b6 con una situación aproximadamente igualada.
10.0–0 exd4 11.£xd4 £f6 12.¥g5
Buscando "enredar" un poco...
12...£xd4 13.¤xd4 ¤c5 14.¥f5 0–0
Parece que las negras han conseguido consolidar su posición...
15.¥xc8
Las blancas optan por una continuación bastante insulsa, comparada con 15.¦ad1 que, objetivamente considerada, parece mejor. Sin embargo, el conductor de las blancas había preparado una trampa muy sutil.
15...¦axc8?
Cualquiera hubiera procedido de la misma manera...Pero, Tartakower ha visto más lejos.
16.¤f5
Con este movimiento se gana la calidad.
16...¤e4 17.¥e7!
Esto es mejor que 17.¤xd6 ¤xd6 18.¥e7 ¤xc4 19.¥xf8 ¢xf8 pues con un peón por la calidad, las negras tendrían posibilidades de salvarse.
Euwe abandonó aquí.

 
Al comentar esta partida en su libro “My Best Games”, Tartakower escribe la frase con que hemos titulado nuestro artículo; y añade: Solamente después de algunos reveses al comienzo de su carrera consiguió el joven maestro holandés convertirse en “gran maestro” y posteriormente, incluso, en campeón del mundo. Al futuro poseedor del cetro del ajedrez, el maestro (¿de nacionalidad polaca entonces?) le ofreció alguna “lección” más...
Para jugar el torneo de La Haya, Tartakower se incorporó a última hora como sustituto de R. Teichmann que causó baja por enfermedad. Euwe estuvo francamente desafortunado en su tierra: se colocó en el penúltimo lugar con muy pobres resultados (+1, =2, -7 ). Jugando contra Mieses abandonó antes de hacer su 12º movimiento (¡)... Y al enfrentarse con Tartakower fue duramente batido.

M. Euwe – S. Tartakower
La Haya, 1921

1.d4 f5 2.e4 fxe4 3.¤c3 ¤f6 4.¥g5 g6 5.f3 exf3?! 6.¤xf3
Hasta aquí Euwe ha hecho los mismos movimientos que le jugó a él Reti en la segunda partida de su match, que hemos visto antes.

6...d5! 7.¥d3 ¤c6! 8.0–0 ¥g7 9.£d2

Si inmediatamente 9.¤e5 , no 9... 9...¤xd4? debido a 10.¥xg6+!; ni . 9...¤xe5 10.dxe5 ¤g4 11.¤xd5!; sino, simplemente, 9...0–0 10.£d2 ¤b4 , intentando privar al adversario de sus más útiles colaboradores. (Tartakower)

9...0–0 10.¦ae1 ¤b4 11.¤e5 ¤xd3 12.£xd3 ¥f5 13.¦xf5

Para 13.£b5 , Tartakower pensaba en 13...¦b8 14.£b3 c6.
13...gxf5 14.£xf5

14...£d6
Las negras tenían que evitar la entrada de la Dama en e6 dando jaque. En caso de 14...£c8 , respondiendo 15.£d3 y llevando luego la Torre hasta h3, via e3, las blancas presionarían fuertemente el enroque enemigo.
15.¤b5 £b6! 16.£d3 ¤e4 17.¤d7 £a5 18.¦xe4 dxe4 19.£c4+ ¦f7 20.b4 ¥xd4+ 21.¤xd4
Si 21.¢h1 , hay una respuesta brillante: 21...£xb4! que gana.
(¡Curioso! En su "My Best Games", Tartakower analiza 21.£xd4 £xb5 22.a4 ¦d8 (sin advertir 22...£f1#) 23.¤f6+ exf6 24.£xd8+ ¦f8 y el Negro gana. Y no menciona que había hasta 2 mates como respuesta a 22.a4.)
21...£xg5 22.h3
La inseguridad que ahora aparece en el entorno del Rey blanco, no puede resolverse de forma alguna. Si 22.¤e2 £e3+ 23.¢h1 ¦d8

22...£c1+ 23.¢h2 £f4+ 24.¢g1
En caso de 24.¢h1 , la continuación es clara: 24...£f1+ 25.£xf1 ¦xf1+ 26.¢h2 ¦d8
24...¦d8 25.£d5 e6! 26.¤xe6 £e3+

Y Euwe abandonó, pues si 27.¢h2 ¦dxd7 .

La partida recibió un premio de 20 florines, tercero de los concedidos en la competición.

Al final de sus carreras, el resultado entre Euwe y Tartakower quedó completamente igualado ( +4, -4, =10 ). Prescindiendo de las tablas, el holandés perdió en 4 ocasiones “de corrido”: tres veces entre 1921 y 22 y la cuarta en 1928. Consiguió vencer al maestro polaco-francés en 1936, por primera vez; luego, en 1938, 45 y 48, redondeó sus victorias. Podemos decir que Euwe perdió cuando iniciaba su ascenso y ganó cuando Tartakower empezaba su declive.

[Event "Budapest"] [Site "Budapest"] [Date "1921.??.??"] [Round "?"] [White "Tartakower, Saviely"] [Black "Euwe, Max"] [Result "1-0"] [ECO "D46"] [PlyCount "33"] [EventDate "1921.??.??"] [EventType "tourn"] [EventRounds "11"] [EventCountry "HUN"] [Source "ChessBase"] [SourceDate "1999.07.01"] 1. d4 d5 2. c4 c6 3. Nc3 Nf6 4. e3 e6 5. Bd3 Nbd7 6. Nf3 Bd6 7. e4 dxe4 8. Nxe4 Nxe4 9. Bxe4 e5 10. O-O exd4 11. Qxd4 Qf6 12. Bg5 Qxd4 13. Nxd4 Nc5 14. Bf5 O-O 15. Bxc8 Raxc8 16. Nf5 Ne4 17. Be7 1-0 [Event "The Hague free game"] [Site "The Hague"] [Date "1921.??.??"] [Round "?"] [White "Alekhine, Alexander"] [Black "Euwe, Max"] [Result "1-0"] [ECO "C33"] [PlyCount "23"] [EventDate "1921.??.??"] [EventType "game"] [EventRounds "1"] [EventCountry "NED"] [Source "ChessBase"] [SourceDate "2000.11.22"] 1. e4 e5 2. Nc3 Nf6 3. Bc4 Bb4 4. f4 exf4 5. e5 Qe7 6. Qe2 Ng8 7. Nd5 Qh4+ 8. Kd1 Ba5 9. Nf3 Qh5 10. Nf6+ gxf6 11. exf6+ Kd8 12. Re1 1-0 [Event "The Hague"] [Site "The Hague"] [Date "1921.10.28"] [Round "3"] [White "Euwe, Max"] [Black "Tartakower, Saviely"] [Result "0-1"] [ECO "A83"] [PlyCount "52"] [EventDate "1921.10.26"] [EventType "tourn"] [EventRounds "9"] [EventCountry "NED"] [Source "ChessBase"] [SourceDate "1999.07.01"] 1. d4 f5 2. e4 fxe4 3. Nc3 Nf6 4. Bg5 g6 5. f3 exf3 6. Nxf3 d5 7. Bd3 Nc6 8. O-O Bg7 9. Qd2 O-O 10. Rae1 Nb4 11. Ne5 Nxd3 12. Qxd3 Bf5 13. Rxf5 gxf5 14. Qxf5 Qd6 15. Nb5 Qb6 16. Qd3 Ne4 17. Nd7 Qa5 18. Rxe4 dxe4 19. Qc4+ Rf7 20. b4 Bxd4+ 21. Nxd4 Qxg5 22. h3 Qc1+ 23. Kh2 Qf4+ 24. Kg1 Rd8 25. Qd5 e6 26. Qxe6 Qe3+ 0-1

2 de diciembre de 2003

REINCIDENTES


               Julián Alonso Martín

(Jaque Práctica nº 16)    

Si siempre se ha dicho que “el hombre es el animal que tropieza dos veces en la misma piedra”, no puede extrañarnos que el ajedrecista, hombre al fin y al cabo, se equivoque repetidamente sobre el tablero. Los jugadores luchan denodadamente contra el error; pero no pueden deshacerse de él de manera definitiva. Resulta chocante, no obstante, comprobar que algunos jugadores cometieron la misma equivocación, repitieron idéntico error, en dos ocasiones distintas. Hemos querido reunir aquí algunos de esos sucesos y considerar sus circunstancias.



En la primavera del año 1905, a Mihail Chigorin (1859-1908) le diagnosticaron una diabetes crónica  que, unida a la cirrosis que también padecía, terminaría llevándole a la tumba apenas tres años más tarde.  Los buenos resultados deportivos, a partir de aquel momento, abandonaron al “padre del ajedrez ruso”. Entre el 12 de junio y el 18 de julio del  año citado se desarrolló en Ostende el primero de la serie de los torneos que dieron fama, en los comienzos del siglo XX, a la ciudad  belga del mar del Norte. Chigorin ocupó la 13ª posición (penúltimo) y, en una competición a doble vuelta, cosechó  16 derrotas en total.

     
Chigorin


La partida que le enfrentó, en la décimo octava ronda, al inglés Amos Burn (1848-1925) tuvo el siguiente brevísimo desarrollo:

M. Chigorin – A. Burn
Ostende, 1905

1.e4 e5 2.f4 ¥c5
 Una forma de declinar la invitación del Blanco: se impide el enroque y se ejerce una cierta presión en el centro.
3.¤f3 d6 4.c3 ¤f6 5.¥c4 ¤c6 6.d3 Más consecuente resulta 6.d4
 6...0–0
XABCDEFGHY
8r+lwq-trk+(
7zppzp-+pzpp'
6-+nzp-sn-+&
5+-vl-zp-+-%
4-+L+PzP-+$
3+-zPP+N+-#
2PzP-+-+PzP"
1tRNvLQmK-+R!
xabcdefghy

7.£e2 ¦e8 8.f5
 Hubiera sido preferible realizar este avance en la jugada anterior. Ahora es demasiado tarde y se conceden interesantes posibilidades de abrir el juego al adversario.
8...d5! 9.¥b3
 Sería muy arriesgado intentar 9.exd5, debido a la respuesta 9...e4
9...¥xf5! 10.¥g5
 En caso de 10.exf5, sería decisiva 10...e4.
10...dxe4 11.dxe4 ¥xe4 12.£c4
 Las negras tienen dos peones de ventaja. No es mejor la continuación 12.¥xf6 ¥xf3 13.¥xd8 ¥xe2, pues si las blancas quisieran ahora disminuir la ventaja material con 14.¥xc7, la respuesta... 14...¥d3, deja al segundo jugador con aplastante superioridad.
12...£d5
 Sellando el destino de la partida. Las blancas  no tienen nada que hacer... y cometen un gravísimo error.
13.£b5??
 Antes de ver la respuesta...

13...¥f2+, las blancas ya habían abandonado.
   
Un año más tarde, en la misma ciudad belga, el torneo se disputó con una extraña fórmula de eliminatorias. El organizador era Isidor Gunsberg (1854-1920) quien sostuvo con el maestro ruso un match –empatado- en La Habana 1890. De ahí, probablemente, la invitación...  Pero Chigorin no llegó a jugar ni la segunda fase.... Entre las pocas partidas que disputaría encontraremos la que le enfrentó a Amos Burn, el mismo adversario que tan estrepitosamente le había derrotado en la edición anterior....
[Event "Ostend"] [Site "Ostend"] [Date "1905.??.??"] [Round "18"] [White "Chigorin, Mikhail"] [Black "Burn, Amos"] [Result "0-1"] [ECO "C30"] [Annotator "JP16_01"] [PlyCount "25"] [EventDate "1905.??.??"] [EventType "tourn"] [EventRounds "26"] [EventCountry "BEL"] [Source "ChessBase"] [SourceDate "1999.07.01"] 1. e4 e5 2. f4 Bc5 3. Nf3 d6 4. c3 Nf6 5. Bc4 Nc6 6. d3 O-O {Diagrama [#]} 7. Qe2 Re8 8. f5 d5 9. Bb3 Bxf5 10. Bg5 dxe4 11. dxe4 Bxe4 12. Qc4 Qd5 13. Qb5 0-1

M.Chigorin – A.Burn
Ostende , 1906
1.e4 e5 2.f4 ¥c5 3.¤f3 d6 4.¥c4 ¤f6 5.c3 0–0 6.d3 ¤c6
XABCDEFGHY
8r+lwq-trk+(
7zppzp-+pzpp'
6-+nzp-sn-+&
5+-vl-zp-+-%
4-+L+PzP-+$
3+-zPP+N+-#
2PzP-+-+PzP"
1tRNvLQmK-+R!
xabcdefghy

Con una ligera transposición de jugadas, la partida ha llegado a la misma posición que los dos mismos adversarios tuvieron un año antes en este mismo torneo. A partir de aquí ¡repitieron uno a uno los mismos movimientos de entonces!...

7.£e2 ¦e8 8.f5 d5 9.¥b3 ¥xf5 10.¥g5 dxe4 11.dxe4 ¥xe4 12.£c4 £d5 13.£b5 ¥f2+ ... y las blancas abandonaron.

    Evidentemente, Chigorin había perdido muchas de las facultades que le situaron, un tiempo atrás, cerca de la cumbre del ajedrez.

Durante el año 1912, el judío-polaco Akiba Rubinstein (1882-1961) ganó el primer premio de 5 torneos consecutivos. La calidad de su juego le situaba como el candidato más idóneo al título que, por entonces, disfrutaba E. Lasker. Sin embargo, después de la Primera Guerra Mundial (1914-18), las cosas fueron bien distintas... Su sistema nervioso se vio seriamente alterado y los logros deportivos sufrieron frecuentes altibajos. La calidad de su juego también se resintió: sufría momentos de completo agotamiento en los que cometía irreparables errores...


Rubinstein     

En Bad Kissingen, empató con el holandés Euwe para el 3º/4º puesto, después de perder,  calamitosamente, la siguiente partida:

M. Euwe - A. Rubinstein
Bad Kissingen, 1928
1.¤f3 d5 2.c4 e6 3.d4 ¤f6 4.¥g5 ¤bd7 5.e3 ¥e7 6.¤c3 0–0 7.¦c1 c6 8.¥d3 a6 9.cxd5 exd5 10.0–0 ¦e8 11.£b3 h6 12.¥f4       Este, al parecer, "blando"  movimiento encierra una trampa. Las blancas tientan a su rival haciéndole creer que ahora puede deshacerse del alfil que corre por casillas negras.

12...¤h5?



XABCDEFGHY
8r+lwqr+k+(
7+p+nvlpzp-'
6p+p+-+-zp&
5+-+p+-+n%
4-+-zP-vL-+$
3+QsNLzPN+-#
2PzP-+-zPPzP"
1+-tR-+RmK-!
xabcdefghy

13.¤xd5! ¤xf4
 Pues claro está que si 13...cxd5, sigue 14.¥c7 ganando la Dama.

14.¤xf4  y las blancas, con un peón de ventaja, terminaron ganando.

    Tal “despiste” y la consiguiente derrota en la partida que acabamos de reproducir, han sido puestas de manifiesto muchas veces por todos los que escriben algo sobre ajedrez; y, siempre, para compararla con otra que se produjo en la penúltima ronda del famosísimo torneo que ganara Alekhine con 3,5 puntos de ventaja sobre Nimzowitch, su inmediato seguidor, gracias, en parte, al “regalo” que recibiera del inestable Rubinstein:
[Event "Bad Kissingen"] [Site "Bad Kissingen"] [Date "1928.??.??"] [Round "5"] [White "Euwe, Max"] [Black "Rubinstein, Akiba"] [Result "1-0"] [ECO "D63"] [Annotator "JP16_02"] [PlyCount "109"] [EventDate "1928.08.12"] [EventType "tourn"] [EventRounds "11"] [EventCountry "GER"] [Source "ChessBase"] [SourceDate "1999.07.01"] 1. Nf3 d5 2. c4 e6 3. d4 Nf6 4. Bg5 Nbd7 5. e3 Be7 6. Nc3 O-O 7. Rc1 c6 8. Bd3 a6 9. cxd5 exd5 10. O-O Re8 11. Qb3 h6 12. Bf4 Nh5 {Diagrama [#]} 13. Nxd5 Nxf4 14. Nxf4 Bd6 15. Ne2 Qb6 16. Nd2 Qxb3 17. Nxb3 Nf6 18. Nc5 Nd7 19. Ne4 Bf8 20. N2g3 g6 21. Rc2 Rd8 22. Bc4 Nb6 23. Bb3 a5 24. a3 a4 25. Ba2 Kg7 26. Rfc1 Nd5 27. Nc5 Nb6 28. Nd3 Bd7 29. h4 h5 30. Ne5 Be8 31. Ne4 f6 32. Nd3 Bf7 33. Bxf7 Kxf7 34. Nec5 Ra7 35. Rb1 Nd7 36. Rc4 Nxc5 37. Nxc5 Bxc5 38. Rxc5 Ke6 39. Rbc1 Rd5 40. Rxd5 Kxd5 41. Rc5+ Kd6 42. Kf1 Ra6 43. Ke2 Rb6 44. Rc2 Rb3 45. Kd2 Ke6 46. Kc1 Kf5 47. Rc4 g5 48. hxg5 fxg5 49. Rxa4 Rb5 50. Rb4 Ra5 51. Rxb7 h4 52. Kd2 g4 53. Ke2 c5 54. Rh7 Kg5 55. f4+ 1-0

A. Alekhine - A. Rubinstein
San Remo, 1930
1.d4 d5 2.¤f3 ¤f6 3.c4 e6 4.¥g5 ¤bd7 5.e3 ¥e7 6.¤c3 0–0 7.¦c1 ¦e8 8.£c2 a6 9.cxd5 exd5 10.¥d3 c6 11.0–0 ¤e4 12.¥f4 f5?

13.¤xd5 ¥d6
  Como en la partida anterior no podía capturarse el Caballo, 13...cxd5, pues ello permitiría 14.¥c7. Las negras están perdidas y el triunfo de Alekhine fue sólo cuestión de técnica.

  De esta forma, el vigente campeón del mundo casi se vio “obligado”(¡?) –tan fácil se lo pusieron- a conseguir una victoria más en un torneo que ya lideraba con holgura. Rubinstein quedó en tercer lugar.

    El siguiente caso al que vamos a referirnos, nos fue revelado por un artículo del mismo protagonista en la revista alemana SCHACH ECHO del año 1957. Victor Soultanbeieff (1895-1972) había sido oficial del ejército zarista y huyó a  Bélgica durante la guerra civil que siguió a la revolución bolchevique. Encontró trabajo en Lieja y, aunque no disfrutó de facilidades para practicarlo, mantuvo siempre contactos con el ajedrez.
          
  
                                           

Soultanbeieff


Durante 1923, se produjo su primera participación en un campeonato nacional belga. En 1926 intervino, por primera vez, en un torneo internacional. La siguiente es una de las partidas de este certamen.

Koltanowski - Soultanbeieff
Spa, 1926
1.d4 ¤f6 2.¤f3 e6 3.c4 ¥b4+ 4.¥d2 £e7 5.£c2 d5
Una interesante continuación podría haber sido: 5...¤c6 6.e4 d6 7.¤c3 e5 8.d5 ¤d4 6.a3 ¥xd2+ 7.¤bxd2 ¤bd7?


El conductor de las negras acaba de cometer un error considerable. Tanto
7...0–0; como 7...c6, eran preferibles.
8.cxd5 ¤b6
Estaba claro que a 8...exd5, seguía 9.£xc7.

9.dxe6 ...y se rindieron las negras.

    Apenas 3 meses más tarde los mismos contendientes, líderes del momento del ajedrez belga, volvían a encontrarse en otro torneo internacional, ahora fuera de sus fronteras , con los mismos colores de piezas. Y la partida transcurrió así:

Koltanowski - Soultanbeieff

Hastings, 1926-27
1.d4 d5 2.c4 e6 3.¤c3 ¤f6 4.¥g5 ¥e7 5.e3 ¤bd7
  Causará problemas.

6.¤f3 h6 7.¥h4 0–0 8.¦c1 ¤e4?
  Según relata el mismo Soultanbeieff, en este momento Koltanowsky le miró y le dijo: -¿Cómo? ¿Otra vez?-

9.¥xe7 £xe7  

Se llega así a una posición con características muy similares a las del diagrama de la partida anterior.

10.cxd5 ¤xc3 11.¦xc3 ¤b6 12.dxe6
... y las negras volvieron a entregarse.

Entre Max Euwe y Jan Timan, el mejor jugador nacido en Holanda fue, sin duda, Hein Donner (1927-1988). En 1952 ya había conseguido el título de Maestro Internacional. Curiosamente, sin embargo, “sus resultados contra otros jugadores holandeses no fueron el aspecto más brillante de su carrera” (Hans Ree). He aquí una muestra.

Van den Berg - Donner
Venedahl, 1955
1.e4 c5 2.¤f3 d6 3.d4 cxd4 4.¤xd4 ¤f6 5.¤c3 a6 6.¥g5 e6 7.f4 ¤bd7
  Una jugada que pretende dominar la casilla e5, pero que no siempre consigue evitar el avance del peón blanco.

8.£f3 £c7 9.0–0–0 ¦b8
  Prepara la expansión en el flanco de Dama, aunque es demasiado lento. Por su retraso en desarrollo, quizás fuera más aconsejable 9...¥e7

10.¥d3 b5 11.¦he1
11...¥e7
  Parece que Donner concibió  la idea de sacrificar una pieza,  como veremos más adelante, cuando hizo esta jugada .

12.e5 b4
  Las negras no pueden continuar 12...dxe5 13.fxe5 ¤xe5? , debido a 14.¦xe5 £xe5 15.¥f4.

13.exf6 bxc3 14.¤xe6!
  El conductor de las blancas sólo había pensado en 14.fxe7 ¦xb2 15.¤b3 ¦xa2 , con la amenaza 16... £a5 Pero, sorprendido por el movimiento de su rival, se vió obligado a abandonar. En efecto: si 14...fxe6 15.£h5+ g6 16.¥xg6+ ¢f8 17.¥h6+ ¢g8 18.¥ f7# .
  Si no quiere aceptar el sacrificio y desplaza la Dama, por ejemplo 14...£b6 , entonces podría seguir 15.¤xg7+ ¢f8 16.fxe7+ ¢xg7 17.¥h6+ ¢xh6 18.£h3+ ¢g7 19.£g4+ ¢h6 20.£g5#.

Diez años más tarde, los mismos contendientes volvieron a encontrarse. Para entonces, Hein Donner ya estaba en posesión –1959- del título de GM...

             
Donner

Van den Berg - Donner
Noordwijk, 1965
1.e4 c5 2.¤f3 d6 3.d4 cxd4 4.¤xd4 ¤f6 5.¤c3 a6 6.¥g5 e6 7.f4 ¤bd7 8.£f3 £c7 9.0–0–0 ¦b8 10.¥d3 b5 11.¦he1

Hasta aquí, ambos jugadores habían repetido los movimientos de su anterior enfrentamiento. En este momento Donner cambió su jugada por

11...b4
... y perdió más rápidamente.

12.¤d5!
  Un tipo de sacrificio que, para entonces, ya se había visto muchas veces sobre el tablero y del que, según parece, Donner se había olvidado.

12...£b7
  En caso de 12...exd5 13.exd5+ ¥e7 14.¤c6 0–0 15.¦xe7 ( amenazando tomar en b8 y también destrozar la posición real tomando en f6). Si siguiera 15...£b6 podrían, contemplarse continuaciones como: 16.¦xd7! ¤xd7 17.¥xh7+ ¢xh7 18.£h5+ ¢g8 19.¤e7# El desplazamiento de la Dama negra que hace Donner permite un divertido final.

13.¥xa6! Abandonan.

   ¿Tan poca huella deja la derrota en la memoria? Si juzgamos por el siguiente caso... Un torneo blitz a doble vuelta organizado en Viena 1920 por el Club de Ajedrez Carl Schlechter tuvo como ganadores a Ricardo Reti y a Sandor Takács (1893-1932), un jugador húngaro que participaría luego en importantes torneos de los años veinte. En el triunfo compartido tuvieron un peso decisivo estas dos “experiencias”:

Sandor Takács - Josef Krejcik
Viena (blitz), 1920
1.c4 ¤f6 2.d4 e5 3.dxe5 ¤g4 4.£d4 d6 5.exd6 ¥xd6 6.£xg7 ¥e5

Reproduciendo una posición tan semejante a la anterior que llenó de sonrojo al repetidor del desaguisado.

   En el juego por correspondencia se producen circunstancias que no suelen darse en las competiciones disputadas directamente sobre el tablero. Quienes juegan por correo pueden llevar varias decenas de partidas simultáneamente y, basándose en análisis erróneos, “hundirse” en dos juegos a la vez sin darse cuenta de que van camino del mismo precipicio. Esta parece la explicación de lo sucedido a Zoltan Sarosy, jugador canadiense que participaba en el III Campeonato de Norteamérica por Correspondencia. En el desarrollo que sigue, el jugador citado conduce las piezas negras:

1.e4 e5 2.¤f3 ¤c6 3.¥b5 a6 4.¥a4 ¤f6 5.0–0 b5 6.¥b3 ¥b7 7.¦e1 ¥c5 8.c3 d6 9.d4 ¥b6 10.¥g5 h6 11.¥h4 £e7
 Las negras abren la posibilidad de enrocar en cualquiera de los dos flancos...

12.a4
 ... y las blancas se adelantan para abrir la posición del lado de Dama.
12...g5
 Más convincente hubiera sido 12...0–0 
13.¥g3 0–0–0?
 Error que pierde la partida.
14.axb5 axb5 15.¤a3 ¤a5
 Parece mejor 15...¤a7 
16.¥c2 b4?
 Era preferible 16...h5 para buscar un cierto contrapeso en el otro ala. La jugada de las negras facilita la tarea de su rival al abrirle una nueva columna para el ataque.
17.cxb4 ¤c6 18.¤c4 ¥xd4 19.b5 ¤b4 20.¤xd4  
  Zoltan Sarosy (Canadá) abandonó al recibir por correo esta jugada de Randal Andrews (EEUU), su oponente en otro juego de la misma competición. Debemos suponer que, a esas alturas de la prueba, el jugador canadiense había ya renunciado a continuar la partida que, simultáneamente, le tocara disputar con Donald Dean (EEUU) quien le habría demostrado, algún tiempo atrás, que su causa no tenía solución. En efecto: este segundo enfrentamiento, había continuado con

20...exd4 21.e5! ,
y fue en este momento cuando se rindieron las negras. Su posición se derrumba sin que se vislumbren defensas aceptables. Si, por ejemplo: 21...¤xc2 22.£xc2 dxe5 23.¦xe5 £b4 24.¤b6+ ¢b8 25.¦c1 £d6 26.¦e7 y ganan.
Tampoco prospera 21...£e6 22.¦c1! ¤xc2 23.¤b6+ cxb6 24.£xc2+ ¢d7 25.£c7+ ¢e8 26.exf6 ¥e4 27.f3, ganando igualmente.

Zoltan Sarosy (¿nacido en Hungría?) fue campeón de Canadá por Correo en 1967, 1972 y 1981; y obtuvo el título de MI de la especialidad en 1988.


Terminamos.... Se equivocan los aficionados, se equivocan los maestros y hasta los campeones, ... Nadie está libre de errores. Pero, a unos y a otros habría que aconsejarles, como  Kurt Richter hiciera en su día,  que “Cometan errores, si... pero, ¡por favor!, cada vez uno distinto.”