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2 de enero de 2005

¿Afortunados?...

Julián Alonso Martin

(JAQUE 29)

Si existe la suerte en la partida de ajedrez es un asunto que, planteada su discusión, puede producir variadas y dispares opiniones. Nos dirán que sí, que tienen suerte...¡sus adversarios!, los que pierden al cometer un error cuando tenían la partida ganada (ganada según ellos). Los que piensan que nada sucede sin causa, nos dirán que cada cual recibe lo que merece.

 

Entre los casos que voy a exponer, me parece que los dos primeros obtendrían el mayor número de adhesiones para sostener la tesis de la intervención de la diosa Fortuna. Por una sencilla razón: los “favorecidos” no tuvieron participación directa en el suceso y fueron “otros” los que le regalaron el afortunado resultado.

Hacia el final del siglo XIX, la Federación Alemana de Ajedrez patrocinaba numerosos torneos para profesionales, pero también preparaba otros eventos con objeto de promocionar a jóvenes valores. Aquel año (1889), Breslau fue la ciudad elegida para celebrar las competiciones. En el torneo que se organizaba para maestros ya reconocidos se inscribió un Tarrasch (n. 1862) en ascenso; y en el de aspirantes, el joven Emanuel Lasker (n.1868) por entonces un desconocido.
E. Lasker
 
Cuando finalizó su actuación, el futuro campeón del mundo había obtenido 4 puntos –de 5 posibles- y lideraba la clasificación... a falta del resultado de la partida entre von Feyerfeil y Lipke. El conductor de las blancas había conseguido ya los 4 puntos con que contaba Lasker; por lo que cualquier “sumando” obtenido eneste encuentro le daría el triunfo en el torneo. Aplazada la partida tras la 40ª jugada de las negras, el tablero mostraba la siguiente posición:


 
No es difícil opinar sobre la situación que muestra el tablero: las blancas no pueden perder la partida. Porque tienen alguna superioridad que podría llevarles a la victoria y, en cualquier caso, seguro que pueden alcanzar las tablas.

Sin embargo, cuando se reanudó la partida los contendientes ¡olvidaron colocar el peón blanco de h2! E hicieron todos los restantes movimientos como si ya hubiera desaparecido del tablero. La desastrosa continuación de las blancas con el añadido del peón de TR negro, ahora “pasado”, decidieron la contienda a favor de su adversario. Y como la falta no fue advertida hasta mucho tiempo después de haber aceptado el resultado, von Feyerfeil hubo de conformarse con compartir el primer puesto y jugar un desempate. Lasker ganó entonces con facilidad y obtuvo el título de maestro. Lo que fue de gran importancia para la historia futura del ajedrez, porque según reveló años más tarde su hermano Bertold, Emanuel habría abandonado el juego para seguir sus estudios en la universidad.... ¡si no hubiera obtenido el ansiado título de maestro en el Hauptturnier!.

En la actualidad Eamon Keogh es un hombre cercano a los 60, poco conocido y que apenas interviene ya en competiciones ajedrecísticas. Pero antes de cumplir los 20 representó a su país, Irlanda, como primer tablero en la XVI Olimpiada que se desarrolló en Tel Aviv durante el mes de noviembre de 1964. Los 50 equipos que acudieron a la cita olímpica fueron divididos en 7 grupos preliminares para seleccionar a los 14 países que disputarían la Final. En la 5ª ronda de la fase Previa, Irlanda se enfrentaba a Suecia que alineaba en su primer tablero nada menos que a Gedeón Stahlberg. La partida entre el GM y el dublinés hubo de ser aplazada en una situación donde todo el mundo estaba de acuerdo en que Keogh tenía posición ganadora. Sin embargo, Suecia necesitaba aquí un triunfo para pasar a la siguiente fase. Muy nervioso, el jugador irlandés llamó por teléfono, hacia las 2 de la madrugada, al GM para ofrecerle las tablas; Stahlberg no contestó la llamada. Así que “nuestro hombre” se presentó a la mañana siguiente en la sala de juego, se reanudó la partida... y el sueco abandonó nueve jugadas más tarde. ¡Era la primera vez que un jugador irlandés derrotaba a un GM! Lo que interesa para nuestro propósito es, sin embargo, que tal triunfo abrió el paso hacia la Final al equipo del país anfitrión, Israel.

¿Qué pensáis? ¿Se puede decir que Lasker y el equipo de Israel fueron “tocados” por la Fortuna?

Nadie gana abandonando

“La capitulación no es una deshonra. Un general no puede pensar en luchar hasta el último hombre como tampoco un jugador de ajedrez continuaría una partida obviamente perdida” (Karl von Clausewitz, 1780-1831. Director de la Escuela de Guerra alemana de 1818 a 1830).

Aún teniendo en cuenta tan juiciosas palabras, el problema que se plantea es: ¿cuándo ha llegado el momento de la rendición?. La importancia de tomar una decisión de tal categoría se comprenderá mejor después de ver lo sucedido en las siguientes posiciones:


 
Gligoric estaba pensando en rendirse; mas, de pronto, vio que su rival movía: 38.h5??
Tan horrorosa jugada le permitía:
38....£b4
y entonces, fue Portisch el que abandonó.
S. Gligoric

 
Otro suceso de parecidas características se produjo en la siguiente partida:

P. Leko – J. Piket
Tilburg, 1997


Después de la partida, Leko admitió que estaba considerando la posibilidad de rendirse ya; pero decidió esperar una jugada más y comprobar qué camino elegiría Piket para rematarle. Y entonces...
 
29...£f3??

Un terrible error. Lo correcto era 29...¦xf4 y después de 30.¢g1 , 30...£h3 conduce irremisiblemente al mate.

30.£xd7+!!

Ahora, sin embargo, las negras tienen que abandonar. A 30...¢xd7 sigue 31.¥b5+ y la torre de c3 se encarga de recuperar la Dama sacrificada. Por eso el jugador holandés se rindió comentando en voz alta "¡Qué estúpido!" .

Dejaremos ahora que sea el propio “perjudicado” (el GM, Alexander Kotov + 1981) quien nos cuente su caso:
“En mi lejana adolescencia, en Tula, llegué a la siguiente posición en una partida de torneo. (No estoy seguro de la situación exacta, pero lo esencial quedó gravado en mi mente y nunca lo olvidé) 


Yo conducía las piezas negras y, como se ve, tenía una posición completamente ganada. Estaba molesto porque mi rival, un tal Golubev, no abandonaba a pesar de su gran desventaja. Me tocaba mover y comprendí que la alegría de la victoria no tardaría en llegar. Mi oponente había escrito “Abandono” en la planilla, la había doblado por la mitad y guardado en el bolsillo. Con aire de desesperación miraba alrededor y parecía expresar con su conducta que tan pronto yo hiciera mi jugada él se rendiría.
Así que yo realicé la jugada más sencilla que había, tomando su Alfil con mi Torre.
1...Txf7 ?? 
Inmediatamente el otro Alfil silbó por el aire y se paró de repente en d8. 
2. Ad8+!
Con un golpe seco, de nuevo puso a andar mi reloj y miró triunfante en derredor a la gente que estaba contemplando la partida. Luego sacó la plantilla, escribió mi jugada y la suya, y tachó la palabra Abandono.
¡Yo era el único que tenía que abandonar!
A. Kotov


 
El GM americano Larry Evans ha apuntado una posible solución práctica para semejantes situaciones: “Si su rival puede realizar una jugada incorrecta, dele usted la oportunidad de encontrarla”. Las actitudes de Leko y Golubev, que hemos visto, parecen responder a esa idea.

Jaque de agonía

Observamos cómo en algunas partidas el bando que camina hacia la derrota da un jaque “a ver qué pasa”. Se realiza esa jugada desde el convencimiento de la propia derrota, pero con la secreta esperanza de que haya alguna buena noticia después... Porque ¿y si el Rey o alguna de sus piezas hicieran un movimiento inconveniente? Una idea así, acaso, estuvo presente en la vigésimo séptima partida del match, con el título mundial en juego, que sostuvieron Capablanca y Alekhine en Buenos Aires, 1927. La partida fue dominada desde el comienzo por el cubano que jugó de forma magistral...pero no estuvo tan inspirado en el tramo final de la lucha. En el diagrama recogemos la situación después de que las negras hubieran hecho su 35 º movimiento.

R. Capablanca - A. Alekhine

Match. Buenos Aires, 1927


 
Además de llevar un peón de ventaja, las blancas tienen superior posición y se disponen ya a rematar...



36.¦gxg6!

Esta jugada es ganadora. Alekhine se propone dar algunos jaques, por supuesto, de agonía. El futuro campeón no hubiera podido, sin embargo, impedir la derrota.

36...£xc5+ 37.¢f1 £c1+ 38.¢f2??



Pero ahora Capablanca se equivoca y deja escapar la victoria que tan brillantemente había preparado. Lo correcto era 38.¢e2 £xb2+ 39.¢f3 £c3+ 40.¢g4 y a Alekhine le quedaría poco que hacer. Tampoco resulta, en esta línea, 39...£b3+ porque sigue 40.¢f2! (por supuesto no es posible 40.¢g4?? debido a 40...£xe6+! ganando.) y después de 40...£b2+ 41.¢g1 y el Rey blanco se cobija en h2.




38...£d2+

Tras este nuevo jaque, la partida es Tablas ya que si 39.¢g1 £d1+ y las blancas cometerían un grave error si movieran 40.¢h2?? pues 40...£h5+ ganaría.

De tal forma el genial cubano perdió un buen manojo de oportunidades. Si Capablanca hubiera ganado esta partida y también la 29ª -como realmente sucedió- el match se habría igualado (4 a 4) y nadie sabe a donde hubiera podido desembocar. Por este motivo algunos comentaristas han señalado cómo el jaque de agonía, con su llamada a la diosa Fortuna, le “regaló” el título a Alekhine. No obstante, recordemos con Capablanca que, “en ajedrez, el buen jugador siempre tiene suerte”...

“Audaces fortuna iuvat”

El adagio latino tiene abundantes partidarios cuando se trata de adjudicar a alguna causa el feliz resultado de una partida de ajedrez. Si en la historia del juego hay alguien que haya podido recibir con más propiedad el calificativo de audaz, ese ha sido M. Tahl. Veamos un par de casos donde el GM de Riga se vio favorecido –algunos así pueden pensar- por un “toque” de la Fortuna.
  
En el XLI Campeonato de la URSS, el jugador de Riga no tuvo un feliz desempeño. Defendía su título conseguido en Bakú el año anterior; pero, ahora en Moscú, quedó por debajo de la mitad de la tabla pues empató en los puestos 8/12; y eso, gracias a su triunfo en la última ronda de la forma que vamos a ver...


Tahl - Averkin
XLI Camp. URSS. Moscú, 26.10.1973


El excampeón del mundo, con cara de aburrimiento, pensaba que no tendría más remedio que aceptar las tablas; pero su oponente, en este momento, alargaba la mano para mover ...

69...¦c4??

Tahl no se hizo esperar. Tomó su Caballo y...

70.¤d5!

El conductor de las negras se vio obligado a abandonar, pues la amenaza de mate (70...¦xa4 71.¤e7#) producía una decisiva ganancia de material.
“El cómico final de esta partida –escribiría luego M. Tahl- me dio la posibilidad de jugar al año siguiente en la categoría superior”. Y –añadimos nosotros- ganar en Leningrado su 5º título de campeón de la URSS, compartido con Beljavsky, quien había finalizado el último (¡!) en el anterior campeonato.

(1) En el mes de mayo de 1974 y en la ciudad alemana de Dortmund, se disputó un torneo internacional con la participación de 12 jugadores. La campeona del mundo, Nona Gaprindhasvili, consiguió crear allí la siguiente miniatura:

(2) Meses más tarde (en septiembre) el excampeón mundial fue invitado a participar en un torneo organizado en la Alemania del Este. Tahl quedó primero en Halle con 8 victorias y 5 empates. Y en la ronda 13ª su triunfo llegó después de la siguiente partida.





[Event "Dortmund"] [Site "Dortmund"] [Date "1974.??.??"] [Round "3"] [White "Gaprindashvili, Nona"] [Black "Servaty, Rudolf"] [Result "1-0"] [ECO "B39"] [Annotator "JP29_07"] [PlyCount "33"] [EventDate "1974.05.??"] [EventType "tourn"] [EventRounds "11"] [EventCountry "GER"] [Source "ChessBase"] [SourceDate "2000.11.22"] 1. e4 c5 2. Nf3 Nc6 3. d4 cxd4 4. Nxd4 g6 5. c4 Bg7 6. Be3 Nf6 7. Nc3 Ng4 8. Qxg4 Nxd4 9. Qd1 e5 10. Nb5 O-O {Diagrama [#]} 11. Be2 Qh4 12. Nxd4 exd4 13. Bxd4 Qxe4 14. Bxg7 Qxg2 15. Qd4 Qxh1+ 16. Kd2 Qxa1 {Diagrama [#]} 17. Qf6 1-0 [Event "Halle DSV"] [Site "Halle"] [Date "1974.??.??"] [Round "?"] [White "Tal, Mihail"] [Black "Paehtz, Thomas Sr"] [Result "1-0"] [ECO "B39"] [WhiteElo "2635"] [BlackElo "2480"] [Annotator "JP29_08"] [PlyCount "43"] [EventDate "1974.09.13"] [EventType "tourn"] [EventRounds "15"] [EventCountry "DDR"] [EventCategory "10"] [Source "ChessBase"] [SourceDate "1999.07.01"] 1. e4 c5 2. Nf3 Nc6 3. d4 cxd4 4. Nxd4 g6 5. c4 Bg7 6. Be3 Nf6 7. Nc3 Ng4 8. Qxg4 Nxd4 9. Qd1 e5 10. Nb5 O-O {Diagrama [#]} 11. Qd2 Qe7 12. Be2 b6 13. Nxd4 exd4 14. Bxd4 Qxe4 15. Bxg7 Qxg2 16. Qd4 Qxh1+ 17. Kd2 {Diagrama [#]} Qxh2 18. Bxf8 Kxf8 19. Bf3 d5 20. Bxd5 Rb8 21. Re1 Be6 22. Rxe6 1-0

2 de diciembre de 2003

REINCIDENTES


               Julián Alonso Martín

(Jaque Práctica nº 16)    

Si siempre se ha dicho que “el hombre es el animal que tropieza dos veces en la misma piedra”, no puede extrañarnos que el ajedrecista, hombre al fin y al cabo, se equivoque repetidamente sobre el tablero. Los jugadores luchan denodadamente contra el error; pero no pueden deshacerse de él de manera definitiva. Resulta chocante, no obstante, comprobar que algunos jugadores cometieron la misma equivocación, repitieron idéntico error, en dos ocasiones distintas. Hemos querido reunir aquí algunos de esos sucesos y considerar sus circunstancias.



En la primavera del año 1905, a Mihail Chigorin (1859-1908) le diagnosticaron una diabetes crónica  que, unida a la cirrosis que también padecía, terminaría llevándole a la tumba apenas tres años más tarde.  Los buenos resultados deportivos, a partir de aquel momento, abandonaron al “padre del ajedrez ruso”. Entre el 12 de junio y el 18 de julio del  año citado se desarrolló en Ostende el primero de la serie de los torneos que dieron fama, en los comienzos del siglo XX, a la ciudad  belga del mar del Norte. Chigorin ocupó la 13ª posición (penúltimo) y, en una competición a doble vuelta, cosechó  16 derrotas en total.

     
Chigorin


La partida que le enfrentó, en la décimo octava ronda, al inglés Amos Burn (1848-1925) tuvo el siguiente brevísimo desarrollo:

M. Chigorin – A. Burn
Ostende, 1905

1.e4 e5 2.f4 ¥c5
 Una forma de declinar la invitación del Blanco: se impide el enroque y se ejerce una cierta presión en el centro.
3.¤f3 d6 4.c3 ¤f6 5.¥c4 ¤c6 6.d3 Más consecuente resulta 6.d4
 6...0–0
XABCDEFGHY
8r+lwq-trk+(
7zppzp-+pzpp'
6-+nzp-sn-+&
5+-vl-zp-+-%
4-+L+PzP-+$
3+-zPP+N+-#
2PzP-+-+PzP"
1tRNvLQmK-+R!
xabcdefghy

7.£e2 ¦e8 8.f5
 Hubiera sido preferible realizar este avance en la jugada anterior. Ahora es demasiado tarde y se conceden interesantes posibilidades de abrir el juego al adversario.
8...d5! 9.¥b3
 Sería muy arriesgado intentar 9.exd5, debido a la respuesta 9...e4
9...¥xf5! 10.¥g5
 En caso de 10.exf5, sería decisiva 10...e4.
10...dxe4 11.dxe4 ¥xe4 12.£c4
 Las negras tienen dos peones de ventaja. No es mejor la continuación 12.¥xf6 ¥xf3 13.¥xd8 ¥xe2, pues si las blancas quisieran ahora disminuir la ventaja material con 14.¥xc7, la respuesta... 14...¥d3, deja al segundo jugador con aplastante superioridad.
12...£d5
 Sellando el destino de la partida. Las blancas  no tienen nada que hacer... y cometen un gravísimo error.
13.£b5??
 Antes de ver la respuesta...

13...¥f2+, las blancas ya habían abandonado.
   
Un año más tarde, en la misma ciudad belga, el torneo se disputó con una extraña fórmula de eliminatorias. El organizador era Isidor Gunsberg (1854-1920) quien sostuvo con el maestro ruso un match –empatado- en La Habana 1890. De ahí, probablemente, la invitación...  Pero Chigorin no llegó a jugar ni la segunda fase.... Entre las pocas partidas que disputaría encontraremos la que le enfrentó a Amos Burn, el mismo adversario que tan estrepitosamente le había derrotado en la edición anterior....
[Event "Ostend"] [Site "Ostend"] [Date "1905.??.??"] [Round "18"] [White "Chigorin, Mikhail"] [Black "Burn, Amos"] [Result "0-1"] [ECO "C30"] [Annotator "JP16_01"] [PlyCount "25"] [EventDate "1905.??.??"] [EventType "tourn"] [EventRounds "26"] [EventCountry "BEL"] [Source "ChessBase"] [SourceDate "1999.07.01"] 1. e4 e5 2. f4 Bc5 3. Nf3 d6 4. c3 Nf6 5. Bc4 Nc6 6. d3 O-O {Diagrama [#]} 7. Qe2 Re8 8. f5 d5 9. Bb3 Bxf5 10. Bg5 dxe4 11. dxe4 Bxe4 12. Qc4 Qd5 13. Qb5 0-1

M.Chigorin – A.Burn
Ostende , 1906
1.e4 e5 2.f4 ¥c5 3.¤f3 d6 4.¥c4 ¤f6 5.c3 0–0 6.d3 ¤c6
XABCDEFGHY
8r+lwq-trk+(
7zppzp-+pzpp'
6-+nzp-sn-+&
5+-vl-zp-+-%
4-+L+PzP-+$
3+-zPP+N+-#
2PzP-+-+PzP"
1tRNvLQmK-+R!
xabcdefghy

Con una ligera transposición de jugadas, la partida ha llegado a la misma posición que los dos mismos adversarios tuvieron un año antes en este mismo torneo. A partir de aquí ¡repitieron uno a uno los mismos movimientos de entonces!...

7.£e2 ¦e8 8.f5 d5 9.¥b3 ¥xf5 10.¥g5 dxe4 11.dxe4 ¥xe4 12.£c4 £d5 13.£b5 ¥f2+ ... y las blancas abandonaron.

    Evidentemente, Chigorin había perdido muchas de las facultades que le situaron, un tiempo atrás, cerca de la cumbre del ajedrez.

Durante el año 1912, el judío-polaco Akiba Rubinstein (1882-1961) ganó el primer premio de 5 torneos consecutivos. La calidad de su juego le situaba como el candidato más idóneo al título que, por entonces, disfrutaba E. Lasker. Sin embargo, después de la Primera Guerra Mundial (1914-18), las cosas fueron bien distintas... Su sistema nervioso se vio seriamente alterado y los logros deportivos sufrieron frecuentes altibajos. La calidad de su juego también se resintió: sufría momentos de completo agotamiento en los que cometía irreparables errores...


Rubinstein     

En Bad Kissingen, empató con el holandés Euwe para el 3º/4º puesto, después de perder,  calamitosamente, la siguiente partida:

M. Euwe - A. Rubinstein
Bad Kissingen, 1928
1.¤f3 d5 2.c4 e6 3.d4 ¤f6 4.¥g5 ¤bd7 5.e3 ¥e7 6.¤c3 0–0 7.¦c1 c6 8.¥d3 a6 9.cxd5 exd5 10.0–0 ¦e8 11.£b3 h6 12.¥f4       Este, al parecer, "blando"  movimiento encierra una trampa. Las blancas tientan a su rival haciéndole creer que ahora puede deshacerse del alfil que corre por casillas negras.

12...¤h5?



XABCDEFGHY
8r+lwqr+k+(
7+p+nvlpzp-'
6p+p+-+-zp&
5+-+p+-+n%
4-+-zP-vL-+$
3+QsNLzPN+-#
2PzP-+-zPPzP"
1+-tR-+RmK-!
xabcdefghy

13.¤xd5! ¤xf4
 Pues claro está que si 13...cxd5, sigue 14.¥c7 ganando la Dama.

14.¤xf4  y las blancas, con un peón de ventaja, terminaron ganando.

    Tal “despiste” y la consiguiente derrota en la partida que acabamos de reproducir, han sido puestas de manifiesto muchas veces por todos los que escriben algo sobre ajedrez; y, siempre, para compararla con otra que se produjo en la penúltima ronda del famosísimo torneo que ganara Alekhine con 3,5 puntos de ventaja sobre Nimzowitch, su inmediato seguidor, gracias, en parte, al “regalo” que recibiera del inestable Rubinstein:
[Event "Bad Kissingen"] [Site "Bad Kissingen"] [Date "1928.??.??"] [Round "5"] [White "Euwe, Max"] [Black "Rubinstein, Akiba"] [Result "1-0"] [ECO "D63"] [Annotator "JP16_02"] [PlyCount "109"] [EventDate "1928.08.12"] [EventType "tourn"] [EventRounds "11"] [EventCountry "GER"] [Source "ChessBase"] [SourceDate "1999.07.01"] 1. Nf3 d5 2. c4 e6 3. d4 Nf6 4. Bg5 Nbd7 5. e3 Be7 6. Nc3 O-O 7. Rc1 c6 8. Bd3 a6 9. cxd5 exd5 10. O-O Re8 11. Qb3 h6 12. Bf4 Nh5 {Diagrama [#]} 13. Nxd5 Nxf4 14. Nxf4 Bd6 15. Ne2 Qb6 16. Nd2 Qxb3 17. Nxb3 Nf6 18. Nc5 Nd7 19. Ne4 Bf8 20. N2g3 g6 21. Rc2 Rd8 22. Bc4 Nb6 23. Bb3 a5 24. a3 a4 25. Ba2 Kg7 26. Rfc1 Nd5 27. Nc5 Nb6 28. Nd3 Bd7 29. h4 h5 30. Ne5 Be8 31. Ne4 f6 32. Nd3 Bf7 33. Bxf7 Kxf7 34. Nec5 Ra7 35. Rb1 Nd7 36. Rc4 Nxc5 37. Nxc5 Bxc5 38. Rxc5 Ke6 39. Rbc1 Rd5 40. Rxd5 Kxd5 41. Rc5+ Kd6 42. Kf1 Ra6 43. Ke2 Rb6 44. Rc2 Rb3 45. Kd2 Ke6 46. Kc1 Kf5 47. Rc4 g5 48. hxg5 fxg5 49. Rxa4 Rb5 50. Rb4 Ra5 51. Rxb7 h4 52. Kd2 g4 53. Ke2 c5 54. Rh7 Kg5 55. f4+ 1-0

A. Alekhine - A. Rubinstein
San Remo, 1930
1.d4 d5 2.¤f3 ¤f6 3.c4 e6 4.¥g5 ¤bd7 5.e3 ¥e7 6.¤c3 0–0 7.¦c1 ¦e8 8.£c2 a6 9.cxd5 exd5 10.¥d3 c6 11.0–0 ¤e4 12.¥f4 f5?

13.¤xd5 ¥d6
  Como en la partida anterior no podía capturarse el Caballo, 13...cxd5, pues ello permitiría 14.¥c7. Las negras están perdidas y el triunfo de Alekhine fue sólo cuestión de técnica.

  De esta forma, el vigente campeón del mundo casi se vio “obligado”(¡?) –tan fácil se lo pusieron- a conseguir una victoria más en un torneo que ya lideraba con holgura. Rubinstein quedó en tercer lugar.

    El siguiente caso al que vamos a referirnos, nos fue revelado por un artículo del mismo protagonista en la revista alemana SCHACH ECHO del año 1957. Victor Soultanbeieff (1895-1972) había sido oficial del ejército zarista y huyó a  Bélgica durante la guerra civil que siguió a la revolución bolchevique. Encontró trabajo en Lieja y, aunque no disfrutó de facilidades para practicarlo, mantuvo siempre contactos con el ajedrez.
          
  
                                           

Soultanbeieff


Durante 1923, se produjo su primera participación en un campeonato nacional belga. En 1926 intervino, por primera vez, en un torneo internacional. La siguiente es una de las partidas de este certamen.

Koltanowski - Soultanbeieff
Spa, 1926
1.d4 ¤f6 2.¤f3 e6 3.c4 ¥b4+ 4.¥d2 £e7 5.£c2 d5
Una interesante continuación podría haber sido: 5...¤c6 6.e4 d6 7.¤c3 e5 8.d5 ¤d4 6.a3 ¥xd2+ 7.¤bxd2 ¤bd7?


El conductor de las negras acaba de cometer un error considerable. Tanto
7...0–0; como 7...c6, eran preferibles.
8.cxd5 ¤b6
Estaba claro que a 8...exd5, seguía 9.£xc7.

9.dxe6 ...y se rindieron las negras.

    Apenas 3 meses más tarde los mismos contendientes, líderes del momento del ajedrez belga, volvían a encontrarse en otro torneo internacional, ahora fuera de sus fronteras , con los mismos colores de piezas. Y la partida transcurrió así:

Koltanowski - Soultanbeieff

Hastings, 1926-27
1.d4 d5 2.c4 e6 3.¤c3 ¤f6 4.¥g5 ¥e7 5.e3 ¤bd7
  Causará problemas.

6.¤f3 h6 7.¥h4 0–0 8.¦c1 ¤e4?
  Según relata el mismo Soultanbeieff, en este momento Koltanowsky le miró y le dijo: -¿Cómo? ¿Otra vez?-

9.¥xe7 £xe7  

Se llega así a una posición con características muy similares a las del diagrama de la partida anterior.

10.cxd5 ¤xc3 11.¦xc3 ¤b6 12.dxe6
... y las negras volvieron a entregarse.

Entre Max Euwe y Jan Timan, el mejor jugador nacido en Holanda fue, sin duda, Hein Donner (1927-1988). En 1952 ya había conseguido el título de Maestro Internacional. Curiosamente, sin embargo, “sus resultados contra otros jugadores holandeses no fueron el aspecto más brillante de su carrera” (Hans Ree). He aquí una muestra.

Van den Berg - Donner
Venedahl, 1955
1.e4 c5 2.¤f3 d6 3.d4 cxd4 4.¤xd4 ¤f6 5.¤c3 a6 6.¥g5 e6 7.f4 ¤bd7
  Una jugada que pretende dominar la casilla e5, pero que no siempre consigue evitar el avance del peón blanco.

8.£f3 £c7 9.0–0–0 ¦b8
  Prepara la expansión en el flanco de Dama, aunque es demasiado lento. Por su retraso en desarrollo, quizás fuera más aconsejable 9...¥e7

10.¥d3 b5 11.¦he1
11...¥e7
  Parece que Donner concibió  la idea de sacrificar una pieza,  como veremos más adelante, cuando hizo esta jugada .

12.e5 b4
  Las negras no pueden continuar 12...dxe5 13.fxe5 ¤xe5? , debido a 14.¦xe5 £xe5 15.¥f4.

13.exf6 bxc3 14.¤xe6!
  El conductor de las blancas sólo había pensado en 14.fxe7 ¦xb2 15.¤b3 ¦xa2 , con la amenaza 16... £a5 Pero, sorprendido por el movimiento de su rival, se vió obligado a abandonar. En efecto: si 14...fxe6 15.£h5+ g6 16.¥xg6+ ¢f8 17.¥h6+ ¢g8 18.¥ f7# .
  Si no quiere aceptar el sacrificio y desplaza la Dama, por ejemplo 14...£b6 , entonces podría seguir 15.¤xg7+ ¢f8 16.fxe7+ ¢xg7 17.¥h6+ ¢xh6 18.£h3+ ¢g7 19.£g4+ ¢h6 20.£g5#.

Diez años más tarde, los mismos contendientes volvieron a encontrarse. Para entonces, Hein Donner ya estaba en posesión –1959- del título de GM...

             
Donner

Van den Berg - Donner
Noordwijk, 1965
1.e4 c5 2.¤f3 d6 3.d4 cxd4 4.¤xd4 ¤f6 5.¤c3 a6 6.¥g5 e6 7.f4 ¤bd7 8.£f3 £c7 9.0–0–0 ¦b8 10.¥d3 b5 11.¦he1

Hasta aquí, ambos jugadores habían repetido los movimientos de su anterior enfrentamiento. En este momento Donner cambió su jugada por

11...b4
... y perdió más rápidamente.

12.¤d5!
  Un tipo de sacrificio que, para entonces, ya se había visto muchas veces sobre el tablero y del que, según parece, Donner se había olvidado.

12...£b7
  En caso de 12...exd5 13.exd5+ ¥e7 14.¤c6 0–0 15.¦xe7 ( amenazando tomar en b8 y también destrozar la posición real tomando en f6). Si siguiera 15...£b6 podrían, contemplarse continuaciones como: 16.¦xd7! ¤xd7 17.¥xh7+ ¢xh7 18.£h5+ ¢g8 19.¤e7# El desplazamiento de la Dama negra que hace Donner permite un divertido final.

13.¥xa6! Abandonan.

   ¿Tan poca huella deja la derrota en la memoria? Si juzgamos por el siguiente caso... Un torneo blitz a doble vuelta organizado en Viena 1920 por el Club de Ajedrez Carl Schlechter tuvo como ganadores a Ricardo Reti y a Sandor Takács (1893-1932), un jugador húngaro que participaría luego en importantes torneos de los años veinte. En el triunfo compartido tuvieron un peso decisivo estas dos “experiencias”:

Sandor Takács - Josef Krejcik
Viena (blitz), 1920
1.c4 ¤f6 2.d4 e5 3.dxe5 ¤g4 4.£d4 d6 5.exd6 ¥xd6 6.£xg7 ¥e5

Reproduciendo una posición tan semejante a la anterior que llenó de sonrojo al repetidor del desaguisado.

   En el juego por correspondencia se producen circunstancias que no suelen darse en las competiciones disputadas directamente sobre el tablero. Quienes juegan por correo pueden llevar varias decenas de partidas simultáneamente y, basándose en análisis erróneos, “hundirse” en dos juegos a la vez sin darse cuenta de que van camino del mismo precipicio. Esta parece la explicación de lo sucedido a Zoltan Sarosy, jugador canadiense que participaba en el III Campeonato de Norteamérica por Correspondencia. En el desarrollo que sigue, el jugador citado conduce las piezas negras:

1.e4 e5 2.¤f3 ¤c6 3.¥b5 a6 4.¥a4 ¤f6 5.0–0 b5 6.¥b3 ¥b7 7.¦e1 ¥c5 8.c3 d6 9.d4 ¥b6 10.¥g5 h6 11.¥h4 £e7
 Las negras abren la posibilidad de enrocar en cualquiera de los dos flancos...

12.a4
 ... y las blancas se adelantan para abrir la posición del lado de Dama.
12...g5
 Más convincente hubiera sido 12...0–0 
13.¥g3 0–0–0?
 Error que pierde la partida.
14.axb5 axb5 15.¤a3 ¤a5
 Parece mejor 15...¤a7 
16.¥c2 b4?
 Era preferible 16...h5 para buscar un cierto contrapeso en el otro ala. La jugada de las negras facilita la tarea de su rival al abrirle una nueva columna para el ataque.
17.cxb4 ¤c6 18.¤c4 ¥xd4 19.b5 ¤b4 20.¤xd4  
  Zoltan Sarosy (Canadá) abandonó al recibir por correo esta jugada de Randal Andrews (EEUU), su oponente en otro juego de la misma competición. Debemos suponer que, a esas alturas de la prueba, el jugador canadiense había ya renunciado a continuar la partida que, simultáneamente, le tocara disputar con Donald Dean (EEUU) quien le habría demostrado, algún tiempo atrás, que su causa no tenía solución. En efecto: este segundo enfrentamiento, había continuado con

20...exd4 21.e5! ,
y fue en este momento cuando se rindieron las negras. Su posición se derrumba sin que se vislumbren defensas aceptables. Si, por ejemplo: 21...¤xc2 22.£xc2 dxe5 23.¦xe5 £b4 24.¤b6+ ¢b8 25.¦c1 £d6 26.¦e7 y ganan.
Tampoco prospera 21...£e6 22.¦c1! ¤xc2 23.¤b6+ cxb6 24.£xc2+ ¢d7 25.£c7+ ¢e8 26.exf6 ¥e4 27.f3, ganando igualmente.

Zoltan Sarosy (¿nacido en Hungría?) fue campeón de Canadá por Correo en 1967, 1972 y 1981; y obtuvo el título de MI de la especialidad en 1988.


Terminamos.... Se equivocan los aficionados, se equivocan los maestros y hasta los campeones, ... Nadie está libre de errores. Pero, a unos y a otros habría que aconsejarles, como  Kurt Richter hiciera en su día,  que “Cometan errores, si... pero, ¡por favor!, cada vez uno distinto.”